
En una noche estrellada nos admiramos ante las miríadas de estrellas que se nos muestran. Pero no todo son estrellas, entre los resquicios de esas luces subyugantes existen otros objetos tan atrayentes como ellas. A veces los vemos como simples manchas blancuzcas, otras como destacadas luces y en otras ocasiones son tan esquivos que no se nos muestran a nuestros ojos desnudos. Pero todos ellos son fascinantes cuando los revelamos mediante largas y atentas miradas con nuestros equipos ópticos y fotográficos.
En esta página os muestro las especies y la naturaleza de los Pobladores del Universo.
Galaxias
Seguramente ya sabes que las galaxias son inmensas agrupaciones de estrellas. En realidad estamos acostumbrados a verlas porque cuando admiramos el cielo nocturno no estamos viendo otra cosa que una de ellas; la nuestra, la Vía Láctea (en realidad también podemos ver otra galaxia, Andrómeda, siendo éste el único objeto externo a nuestra galaxia que podemos observar a simple vista).
En función de la forma existen cuatro tipos principales de galaxias: elípticas, lenticulares, espirales e irregulares. Nuestra galaxia es del tipo espiral, estas galaxias tienen forma aplanada con un núcleo central. La zona aplanada presenta brazos con una distribución en espiral. El Sistema Solar se encuentra en uno de estos brazos aproximadamente a dos tercios del centro de la galaxia. En la imagen podéis ver un cúmulo de galaxias en la que podéis apreciar diversos tipos.
Una galaxia como la nuestra tiene del orden de 200.000 millones de estrellas y mide unos 100.000 al (años luz) de diámetro.
Las galaxias no están distribuidas uniformemente a lo largo del universo sino que se agrupan en grupos locales. El grupo donde está encuadrada la Vía Láctea consta de tres galaxias similares a la nuestra y otras 30 o 40 más pequeñas (unas 10 veces menores que la nuestra). A su vez estos grupos locales se encuentran dentro de otras agrupaciones denominadas Supercúmulos. En total se estima que el número de galaxias en el universo es similar al número de estrellas en nuestra galaxia (200.000 millones), si bien con la mejora de los instrumentos y los telescopios el número de galaxias detectadas va en aumento.

Nebulosas
En las galaxias no sólo hay estrellas, en el espacio interestelar a veces existen inmensas nubes de polvo provenientes del material que expulsan las estrellas o de los restos de sus explosiones. A partir de este polvo se forman nuevas estrellas. Aunque las partículas que forman las nebulosas están muy dispersas, su extensión puede ser enorme. Las dos formas blanquecinas que dan nombre a la nebulosa de la imagen, los Renacuajos, tienen 10 años-luz de extensión (para hacerse una idea; la estrella más cercana a la nuestra está a 4,36 años luz de distancia), la nebulosa completa es varias veces mayor.
Hay cuatro tipos principales de nebulosas: de emisión, de reflexión, nebulosas oscuras y planetarias.
Las nebulosas de emisión están sometidas a la fuerte radiación de estrellas cercanas por lo que los átomos de algunos de sus elementos se excitan y al volver a su estado de equilibrio radían energía (luz). La radiación predominante es la del Hidrógeno-alfa (en la región del rojo), pero otros elementos también radían (oxígeno, azufre, etc.) proporcionando otras frecuencias de radiación.
Las nebulosas de reflexión no reciben tanta energía como para excitar sus átomos, pero la radiación que reciben es suficiente para que sus partículas reflejen dicha radiación. El color predominante es el azul por el un efecto similar por el que vemos el cielo azul (la luz azul se dispersa más que el resto de colores).
Las nebulosas oscuras o de absorción no tienen estrellas cercanas que las «iluminen» pero tienen suficiente densidad como para bloquear la luz que las atraviesa, por lo que detectamos su existencia como una región oscura.
Las nebulosas planetarias (no tienen nada que ver con los planetas excepto que su forma esférica la asemeja a un planeta) provienen de las capas externas de una estrella que llegan incluso a separarse de su núcleo. Estas capas están iluminadas por la estrella de la que provienen (una enana blanca). En realidad son nebulosas de emisión, pero su tamaño es más pequeño que una nebulosa normal y su brillo es también menor. Otro tipo de nebulosas similares a éstas están originadas por la explosión de una Supernova, en este caso en el centro están los restos de la estrella primigenia (una estrella de neutrones), y su forma no es redondeada sino que tiene forma irregular.

Cúmulos estelares
En ocasiones grupos de estrellas, debido a que se han formado juntas en una región del espacio, están más cercanas entre sí de lo habitual por lo que se encuentran unidas gravitacionalmente.
Cúmulos abiertos: Están formados por centenares o miles de estrellas ocupando una región de forma irregular de varias decenas de años luz. Los podemos encontrar en cualquier zona de la galaxias, bien en el plano galáctico o en el bulbo. Sus estrellas suelen ser jóvenes y el cúmulo acabará deshaciéndose en un periodo relativamente corto (algunos centenares de millones de años). En la imagen podemos ver el cúmulo de Las Pléyades.
Cúmulos globulares: Estos cúmulos comprenden varios cientos de miles de estrellas y presentan una forma esférica provocado por el efecto gravitatorio. Están situados en el Halo Galáctico, una zona de la galaxia que está fuera del plano galáctico, y en ocasiones pueden ser absorbidos por otras galaxias. A ojo desnudo los vemos en el firmamento como una mancha blancuzca no especialmente extensa. Pero en una observación visual con telescopio presentan un espectáculo vibrante con sus miles de estrellas titilando juntas. Sin embargo no es muy fotogénico, la sensación que transmite su imagen fotográfica palidece frente a la observación visual. Por este motivo (y, todo hay que decirlo, porque la primera vez que intenté hacer una foto a un cúmulo globular erré el encuadre y en su lugar obtuve una estrella) no tengo todavía ninguna imagen propia de un cúmulo globular. Esperaré al cielo de primavera en que los otros objetivos son más escasos, para intentar obtener un cúmulo globular, mientras tanto podéis buscar en internet alguna imagen de uno de ellos el más conocido es el cúmulo de Hércules M13.

Estrellas
Aunque a primera vista todas las estrellas parecen iguales, existe una gran diversidad de ellas. La primera diferencia que observamos es su brillo, éste se mide por la magnitud (a menor magnitud más brillo).
Pero observando con detenimiento podemos apreciar que hay estrellas que tienen un color especial, por ejemplo, Aldebarán, el ojo en la constelación de Tauro, se aprecia con un color tirando a amarillo. Otras como Bethergause también difieren del color de la mayoría de estrellas. Pero, más allá del color, hay muchas otras características que diferencian a las estrellas; su masa, tamaño, composición …
El tamaño, la composición e incluso la masa de las estrellas varían a lo largo de su vida, «evolucionan» llegando a morir de una u otra forma. La vida de una estrella depende fundamentalmente de su masa inicial y puede tener duraciones muy dispares, desde algunas pocas decenas de millones de años hasta miles de millones de años.
Todos los objetos celestes de los que hemos hablado, o son estrellas o son agrupaciones de ellas o provienen de material desechado de las estrellas o de la destrucción de las mismas. Incluso las estrellas que vemos provienen de la muerte o del material desprendido de otras estrellas, es decir, son generaciones posteriores a las primeras estrellas. Se cree que, por fin, se ha podido observar, con el telescopio James Weeb, una estrella de primera generación.
Nuestro Sol es una estrella enana amarilla (llamar enana al Sol es como para hacérselo mirar, pero es cierto que hay estrellas mucho más masivas y de un tamaño muchísimo mayor) con una edad de unos 4.600 millones de años y está a la mitad de su vida. La astrofotografía solar exige una técnica y algunos elementos diferentes a los utilizados en astrofotografía de cielo profundo, por lo pronto no tengo intención de dedicarme a ello. Pero aquí tenéis una de las espectaculares imágenes que ha tomado un gran experto en fotografía solar, Txus García, el presidente de mi asociación astronómica «La Otra Mitad».

Planetas
Las estrellas se forman a partir del polvo de las nebulosas, especialmente las nubes moleculares. La mayor parte de la materia se agrupa, por gravitación, para formar la estrella y el resto puede formar los astros que conocemos como planetas. Ya conocemos los ocho planetas de nuestro Sistema Solar. Pero fuera de nuestro Sistema Solar ciertamente también hay otros planetas; los «exoplanetas». Éstos no se pueden ver porque la distancia que nos separa de ellos es enorme y no brillan con luz propia como las estrellas. De hecho si podemos observar los planetas de nuestro sistema solar es por la luz que reflejan del Sol.
La fotografía planetaria también exige una técnica específica. En mi caso ni el equipo del que dispongo, ni mis habilidades, me permiten obtener imágenes de calidad de los planetas. Más adelante espero hacer mis pinitos en este campo pero, por lo pronto, os dejo esta imagen de Júpiter tomada por un miembro de mi asociación: Sergio Fernández.
Aunque he dicho que podemos observar los planetas gracias a la luz que reflejan de sus estrellas esto no es del todo cierto. En el caso de los exoplanetas podemos detectar su existencia, no a base de recoger la luz que reflejan de sus estrellas, sino gracias a la detección de la luz que bloquean de éstas al producirse el tránsito del planeta frente a la estrella (al menos este es uno de los métodos). En el observatorio de la asociación estamos realizando nuestros pinitos en la detección de exoplanetas y ya hemos podido detectar algunos. El resultado no es espectacular ya que consiste en procesar datos numéricos, pero aquí os dejo la gráfica de uno de ellos para que os podáis hacer una idea de en qué consiste la técnica (lo que veis es la variación del brillo al pasar el planeta frente a su estrella).


Luna (satélites)
Cerca (astronómicamente hablando) de los planetas nos podemos encontrar astros más pequeños que giran a su alrededor; son lo satélites. El satélite que mejor conocemos es, lógicamente, la Luna.
La toma de fotografías de la Luna se realiza con una técnica similar a la de los planetas y se aleja de la técnica de cielo profundo. Todavía no me he iniciado en esta faceta aunque tengo intención de hacerlo próximamente. Hasta ahora lo único que he hecho ha sido alguna prueba sin mayores pretensiones. Aunque es muy mejorable el resultado os lo muestro en esta imagen.
